Argumentos contra el TTIP desde una perspectiva LGTBi

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El Tratado Transatlántico sobre Comercio e Inversión no se trata de un acuerdo entre dos partes, sino de un chantaje que realizan las grandes corporaciones para abrirse paso a ambos lados del Atlántico, acabando con todas las barreras que impongan y derechos que reconozcan los diferentes estados, y equiparar su poder al de los estados, pudiendo llegar a demandarlos en caso de que las empresas no cumplan sus expectativas económicas o vean su actividad limitada.

  • El tratado se realiza de manera completamente secreta, no tienen acceso a ningún dato sobre las negociaciones ni tan siquiera nuestras representantes electas, a pesar de que sí que lo tienen los asesores corporativos (representantes de lobbies empresariales) del gobierno estadounidense. Esto impide cualquier tipo de debate público en el que nuestra voz pueda ser oída.

  • Su objetivo no es una hipotética bajada de aranceles (que ya son mínimos) sino la eliminación de lo que las grandes corporaciones entienden como “barreras”, es decir, nuestras normativas en materias de derechos sociales y nuestros servicios públicos. Representantes del gobierno estadounidense ya han anunciado que “el TTIP cuestionará el funcionamiento de cualquier monopolio designado”.

  • Son muchas las multinacionales que ya han mostrado su interés en nuestros sistemas nacionales de salud. La mercantilización de la salud supondría el final del acceso de la inmensa mayoría de las mujeres solteras o que tienen sexo con mujeres a la maternidad (recordemos el elevadísimo coste que tiene actualmente el acceso a estos tratamientos en la sanidad privada) y haría imposible el acceso a tratamientos hormonales a la mayoría de las personas trans, que sufren elevadísimos índices de paro y precariedad. Además incrementaría exponencialmente el riesgo de muerte de las personas seropositivas (con un tratamiento que, en determinadas comunidades autónomas del Estado Español, ya tiene una elevada carestía) llegando a producirse un auténtico genocidio.

  • Imposibilitaría las campañas públicas de salud para la prevención del VIH y otras enfermedades e infecciones de transmisión sexual, que no serían rentables para las empresas.

  • Se acabarían los planes públicos de fomento de la igualdad y erradicación de la LGTBIfobia en los servicios públicos. Por ejemplo, con las privatizaciones los gobiernos no podrán implementar planes de formación del profesorado para detectar y tratar casos de LGTBIfobia en las aulas, planes escolares de formación en igualdad, o los programas de formación que venimos reclamando para que las profesionales sanitarias conozcan mejor nuestras realidades.

  • Estados Unidos no ha firmado acuerdos de la OIT tan elementales como los que permiten la libertad de asociación de las trabajadoras. Esto es un ataque frontal al sindicalismo de clase que, al permitir a las empresas igualar derechos entre países a la baja, podría desaparecer. Esto imposibilitará los programas de igualdad y eliminación de la LGTBIfobia en el trabajo que vienen desarrollándose poco a poco desde los sindicatos de clase, y acaba con su tan necesario avance.

  • Se reducirá la seguridad farmacéutica. Es decir, desaparecerán las diferentes pruebas que hoy se realizan a los productos farmacéuticos antes de que lleguen al mercado, y estos podrán adquirirse con menos controles. Esto supondrá un peligro particularmente para las personas trans, ya que las diferentes hormonas no tendrán que ser testadas obligatoriamente para controlar sus efectos secundarios. Además, se encarecerá el acceso a los tratamientos debido a la ya mencionada privatización de los servicios nacionales de salud.

  • Se pretende acabar con la privacidad, particularmente en internet, a través de diferentes mecanismos. Por ello, los empleadores podrán realizar espionaje a sus trabajadoras de manera legal, y tener acceso a correo personal y páginas web visitadas por ellas, incluso cuando lo hagan fuera de su horario laboral. No es difícil imaginar que esto puede llevar a casos de discriminación y acoso LGTBIfóbico, ya que internet es a menudo una única válvula de escape para aquellas personas LGTBi que viven en el armario.

    STOPTTIP-ES

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